¿Cómo funciona la Memoria Olfativa?

¿El sentido del olfato tiene memoria y cómo es registrada en nuestro cerebro?

Tenemos encuentros en todo momento con distintos tipos de moléculas en el ambiente, desprendidas de nuestro entorno, objetos inertes y seres vivos. Al respirar estamos involuntariamente haciendo pruebas de nuestro entorno, constantemente muestreando en caso que haya algún cambio significativo; una manera de tranquilizar los nervios es percibir los aromas que ya conocemos y consideramos seguros, como el aroma de nuestra casa, todo aquello que ya está registrado y tipificado por nuestro cerebro como “Agradable”, “libre de amenaza” o “bueno para comer”, por mencionar algunos mensajes primarios.

En el caso de la llamada memoria emocional disparada por aromas u olores, está ligada a situaciones rutinarias o especiales (que pueden ser gratas o desafortunadas) en las que un conjunto específico de moléculas de aroma estaban en el aire. Al contar con una comunicación directa con el cerebro y su sistema límbico, hay más estímulos registrando el evento, marcándolo como algo importante; como ejemplo, un refuerzo a una memoria similar pero grata de un sitio que nos gusta: como frecuentar la cocina de la abuela y encontrar ese aroma que puede ser dulce de un postre favorito o la orquesta de aromas en el muelle de la bahía, en tu primer viaje, el aroma del mar es indescriptible pero a la vez evoca diferentes sensaciones.

En estudios hechos por Julie Menella en el Monell Chemical Sciences Center se exploró sobre qué tan pronto inicia el proceso de memoria olfativa y se encontraron indicios que el bebé antes de nacer recibe estímulos a través del líquido amniótico de la placenta, de alguna manera familiarizándose con el tipo de dieta al que se encontrará una vez que nazca. La especialista sueca María Larsson en su obra Memoria olfativa autobiográfica, menciona que el periodo de la infancia es cuando el proceso de memorización por olfato tiene un pico de actividad, siendo las principales conjeturas que en ese periodo estamos aprendiendo del mundo, en muchas ocasiones probando todo lo que esté al alcance y llevándolo a la boca.

Con cada prueba y error el cerebro del individuo va catalogando lo que hay que rechazar y lo que hay que procurar en el futuro; ya en la edad madura nos hacemos más dependientes de otros sentidos, pero las memorias registradas con estímulos olfativos permanecen indefinidamente en nuestra mente.

Fuente:  HECHOS Y CIENCIAS DETRÁS DE LOS AROMAS:  fridmans.com

 

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